Enero es, año tras año, uno de los meses con más consultas por lesiones musculares y articulares. No es casualidad ni “mala suerte”: hay razones muy claras (y bastante estudiadas) que explican por qué el cuerpo pasa factura justo al empezar el año.
La buena noticia es que muchas de estas lesiones se pueden prevenir si sabemos qué está pasando y actuamos a tiempo.

1. El clásico: volver al deporte “a lo grande”
Después de semanas de menor actividad, comidas copiosas y rutinas irregulares, enero llega con propósitos ambiciosos: gimnasio 5 días, correr, fuerza, clases dirigidas… todo a la vez.
El problema no es el ejercicio, sino la carga.
La evidencia científica muestra que los tejidos (músculo, tendón, ligamento) necesitan una progresión gradual para adaptarse. Cuando el volumen o la intensidad aumentan demasiado rápido, el riesgo de lesión se dispara, especialmente en tendones y músculos.
Resultado habitual:
- Tendinopatías (Aquiles, rotuliano, hombro)
- Sobrecargas musculares
- Dolores lumbares o cervicales
2. El tejido no se “reinicia” el 1 de enero
Aunque mentalmente empezamos de cero, el cuerpo no lo hace.
Tras periodos de inactividad:
- Disminuye la fuerza
- Baja la capacidad de absorción de carga de tendones y ligamentos
- Se pierde coordinación y control motor
Estudios sobre desentrenamiento muestran que incluso pocas semanas con menor actividad reducen la capacidad del tejido para tolerar esfuerzo. Volver al nivel previo “de golpe” es una receta perfecta para lesionarse.
3. Frío, rigidez y menos movilidad
En enero:
- Hace más frío
- Nos movemos menos durante el día
- Pasamos más tiempo sentados
Todo esto favorece rigidez articular y muscular, especialmente en espalda, caderas y cuello. Si a eso le sumamos entrenamientos intensos sin un buen calentamiento, el riesgo aumenta.
No es que el frío “cause” lesiones, pero sí crea un contexto menos favorable si no se adapta la rutina.
4. Estrés, sueño irregular y peor recuperación
Enero no solo trae deporte: también trae vuelta al trabajo, rutinas exigentes y, muchas veces, estrés.
La ciencia es clara en esto:
- Dormir poco o mal afecta a la recuperación muscular
- El estrés elevado altera el control neuromuscular
- Aumenta la percepción del dolor y el riesgo de sobrecarga
Es decir, aunque entrenes “bien”, si no recuperas, el cuerpo acaba avisando.
5. Las lesiones más frecuentes en enero
En consulta, las más habituales suelen ser:
- Sobrecargas musculares (gemelos, isquios, espalda)
- Tendinitis de hombro, rodilla o tobillo
- Dolor lumbar o cervical
- Pequeñas roturas por exceso de carga
- Reaparición de lesiones antiguas
Nada grave en la mayoría de casos… si se trata a tiempo.
Cómo prevenir las lesiones antes de que aparezcan
Aquí está la clave: no esperar al dolor.
1. Progresión realista
Empieza por menos de lo que crees que puedes hacer. El cuerpo agradece subir poco a poco, aunque el ego proteste.
2. Fuerza antes que intensidad
La evidencia respalda el entrenamiento de fuerza como uno de los mejores métodos de prevención de lesiones, incluso para personas que corren o hacen deporte recreativo.
3. Escuchar las señales tempranas
Molestias que aparecen siempre en el mismo punto, rigidez persistente o sensación de “carga” no son normales: son avisos.
4. Fisioterapia preventiva
No hace falta estar lesionado para acudir al fisio. Una valoración puede detectar:
- Déficits de movilidad
- Falta de fuerza específica
- Zonas sobrecargadas antes de que duelan
En Colmenar Sport, además de tratamientos de fisioterapia, también trabajamos la prevención a través de Pilates, hipopresivos y yoga, ideales para mejorar control corporal, fuerza profunda y movilidad, especialmente en épocas de vuelta a la rutina.
En resumen
Enero no es peligroso por sí mismo.
Lo peligroso es querer recuperar en dos semanas lo que el cuerpo perdió en meses.
Si empiezas con cabeza, escuchas a tu cuerpo y te apoyas en profesionales, enero puede ser el inicio de un año activo… sin lesiones.